
Candela Blanco en el Parlamento
Lectura realizada por Candela Blanco, alumna del Colegio San José de Santander.
Señor presidente, señoras y señores diputados, buenas tardes.
Me llamo Candela Blanco Fernández, tengo once años y vivo en Santander. Tengo una familia que me quiere y voy al colegio San José. Durante la semana voy a clase, hago deporte y los deberes y luego juego en casa o con mis amigos en el parque. Los fines de semana estoy con mis padres y me gusta hacer cosas divertidas con ellos.
Soy una niña que tengo todos estos derechos, los que me corresponden, y soy muy feliz por ello. Sin embargo, sé que hay niños y niñas que no pueden disfrutar de todo lo que yo tengo, por eso estoy aquí, para hablar en nombre de todos los niños de mi clase, de mi colegio, de mi ciudad y de mi región y recordar que hay otros que lo tienen más difícil.
Hace 25 años, personas importantes como vosotros, de muchos países, decidieron convertir en ley todos esos derechos que he mencionado y muchos más porque todos estaban de acuerdo con que a los niños del mundo entero hay que protegerlos y enseñarles a ser responsables para que en un futuro, cuando sean mayores, puedan hacer lo mismo por otros niños. Así el mundo será más justo, más solidario y sostenible y todos seremos más felices.
Como os decía, hace 25 años, la Asamblea General de la ONU firmó la Convención de los Derechos del Niño, el 20 de noviembre de 1989, un texto que se convirtió en Ley en 1990. Esta convención es el tratado internacional más ratificado de la historia. ¿Sabéis que significa eso? A mí me lo ha explicado mi profesor: que todos esos países tienen la obligación de hacer cumplir los derechos de los niños y si no lo hacen tienen que rendir cuentas al Comité de los Derechos del Niño, que lo forman personas todavía más importantes que velan por los derechos y el bienestar de todos los niños, y se encargarán de corregir lo que no se ha hecho bien.















